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Innumerevoli Lacrime: Una Promesa Rota | Cap. 5: Una Pequeña Charla

2/10/13
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Bloom sintió que alguien le estaba echando un hechizo de magia buena. Ella se cubrió la frente, que aún le dolía, con su mano.
     -Ay, deja de hacer eso -murmuró Bloom con voz ronca mientras se sentaba sobre una cama. Abrió los ojos lentamente, y se demoró un rato en reconocer el lugar: su habitación en Domino. Los recuerdos le vinieron lentamente a la cabeza y observó el lugar. Una a uno vinieron las horrible pesadillas que había tenido una mañana de vuelta a su mente. Ahora le parecía que todo eso había sido un simple, horrible, sueño. Miró a su derecha y vio algo que la asustó y empezó a gritar, cubriéndose con su frazada.
     -¡No, no, no, no, no! ¡Bloom, calma! ¡Calma! -masculló Stella tratando de tocar la mano de Bloom-. ¡Calla, cállate o despertarás a todo el castillo!
     Bloom miró hacia su ventana y vio que el sol apenas salía. Era la madrugada. Entendió la sensatez de las palabras de su mejor amiga y dejó de gritar. Pero empezó a respirar agitadamente, temblando.
     -Dime, dime que fue un sueño -tartamudeó-. Dime que ella está bien, Stella.
     -Bueno... Está bien.
     -¿En serio?
     -No -suspiró Stella con tristeza. Bloom se cubrió el rostro y empezó a llorar.
     -Genial, buen trabajo, Stella -se dijo entre dientes Stella. Se golpeó la frente con la palma de la mano.
     -Lo siento, Stella -se disculpó Bloom entre sus lágrimas-. Yo no quise... No quise... ¿Qué he hecho? -Hubo un silencio.
     -Sé que te va a herir, Bloom, pero tienes que decirme -dijo Stella al fin con seriedad y compasión-: ¿por qué lo hiciste? ¡Es tu hermana, Bloom, tu hermana!
     Bloom se sintió incómoda y culpable ante aquella pregunta. ¿Valía la pena contarle algo sobre sus pesadillas? ¿Le creería? Y si lo hacía, ¿qué iba a ganar? Eso no iba a devolverle la salud a Daphne otra vez.
     -Yo... -empezó a susurrar Bloom-. Yo.... -trató de hablar pero no podía. Simplemente no podía. Su voz se quebró y empezó a llorar otra vez. Stella suspiró.
     -Mira, Bloom, sé que es difícil, todo... Esta locura, pero... Tú siempre tienes una razón para todo y creí que...
     -¡Pues entonces me volví loca! ¿¡Ok!? -gritó Bloom. Stella se quedó boquiabierta: no había esperado una respuesta así con aquel tono de voz, viniendo de su mejor amiga. Bloom entonces comprendió lo que había hecho-. No, Stella, esa no fue mi intención. Algo pasó, yo nunca te gritaría... -suspiró. Tenía que decirle la verdad. Stella no dijo ni una palabra-. Te diré lo que pasó. Escucha.
     Entonces se dispuso a contarle todo a Stella. Cada detalle que ella podía recordar, se lo contó. Stella, por su parte, no interrumpió en ningún momento y sus ojos se llenaban con más y más asombro a medida que el relato continuaba. Eso era muy raro viniendo de Stella: guardando silencio, manteniéndose seria, prestando atención. O tal vez Bloom sólo recordaba a la Stella adolescente.
     El relato acabó. Hubo un momento de silencio. Al fin, Bloom dijo: -Tal vez la mayoría de las cosas no tengan sentido, Stella, pero bueno, es un... Sueño. Está bien si no me crees, en realidad ni yo espero que alguien me crea porque es algo muy raro y...
     -No, no, no. Yo te creo -interrumpió Stella. Y habían en su voz, algo, de verdad.
     -Oh... ¿En serio? -preguntó Bloom incrédula.
     -Sip -respondió Stella con una sonrisa-. Porque tú... Cuando tu viste a Daphne matar a tu "hija", en la vida real le gritaste a Daphne cosas sin sentido (que ya entiendo ahora que me has contado tu pesadilla), y trataste de estrangularla y... Toda la pelea que tuviste con Daphne en la pesadilla también pasó en la vida real, sólo que tú tenías la ventaja -Bloom se cubrió el rostro con la almohada y suspiró.
     -No sé que hacer -murmuró.
     Stella se sintió mal por su amiga, estaba pasando por demasiado. Puso su mano sobre el hombro de Bloom para animarla. Bloom levantó la cabeza, con lágrimas en los ojos.
     -¿Y qué si mi hermana muere? -preguntó ella con voz ronca.
     -Vamos a continuar con nuestras vidas -le reconfortó Stella dándole un abrazo-. Nunca la olvidaremos, pero trataremos de ser felices, ¿verdad?
     -Yo no quise tratar de matarla -dijo Bloom-. Esa pesadilla se veía tan real... Yo...
     -Ya, Bloom, no te hagas eso -dijo Stella quedamente dándole un codazo-. Ella estará bien -Bloom supo que no valía la pena discutir acerca de la vida de su hermana con Stella: ella creía firmemente que iba a sobrevivir, aunque no lo mostraba.
     -Entonces... ¿Qué hacemos? -preguntó Stella inocentemente para ocupar la mente de Bloom en otras cosas.
     -Voy a ver a mi hermana -dijo Bloom firmemente y se dirigió a la puerta de su habitación. Pero Stella la agarró de la muñeca.
     -Bloom, no creo que sea buena idea -murmuró ella.
     -¿Y por qué no? -inquirió Bloom un poco molesta.
     -...No te gustará verla... En ese... Estado -Bloom se sentó sobre su cama-. Es tu hermana, te dolerá mucho verla herida.
     -Por mi culpa... -se dijo Bloom. Stella le dio un codazo y Bloom rió un poco.
     -¿Podemos, simplemente, cambiar de tema de una vez? -exclamó Stella-. ¡Ella estará bien! ¡Confía!
     -Podemos... -empezó a decir Bloom pensando en una actividad-. ¿Podemos...?
     -¿Cantar, ir de compras, salir a pasear, explorar el castillo de Domino? -preguntó ansiosamente Stella.
     -¡No podemos hacer todas esas cosas ahora! -rió Bloom.
     -¡Oye! ¿Ves el sol? ¡Es la madrugada! ¡Tenemos tiempo para todo!
     Bloom lo pensó por un momento. Sabía que su mejor amiga intentaba animarla pero no estaba de muy buen humor como para hacer todas esas cosas. Minutos después creyó que ir con las Winx a hacer una actividad era lo mejor para animarla y tomar la situación de Daphne con calma.
     -Está bien, Stella, iremos -respondió alegremente-. Llama a las demás Winx -se paró y fue a cambiarse. Stella se puso feliz por dentro y dio pequeños saltitos mientras salía de la habitación agarrando su celular.
     Las Winx al principio se quejaron cuando vieron que Stella las llamaba, pero cuando se enteraron que era para animar a Bloom, aceptaron de inmediato y acordaron encontrarse en el lago Rocaluz. Stella volvió muy animada.
     -¡Van en camino! -dijo casi gritando.
     -¿Aquí? -preguntó Bloom temiendo que Stella vaya a despertar a todo el castillo.
     -¡No, tonta, al lago Rocaluz! -exclamó su amiga. Las dos empezaron a reír.
     -¿Y bien...? -empezó a decir Bloom, ya cambiada sentada sobre la cama.
     -¿Y bien? -repitió Stella. Bloom suspiró.
     -Necesito un... Rato a solas -murmuró mirando al suelo. Su amiga entendió perfectamente. Ella asintió y dejó la habitación, cerrando la puerta con delicadeza. Se alejó de la estancia murmurando el nombre de su amiga: Bloom.

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