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Warriors of Love - Capitulo 1: Pesadillas y Visiones. Parte 2: La Fiesta

27/1/14


El camino de Domino a Magix era de unas tres o cuatro horas, ya que quedaba prácticamente al otro lado. Timmy hacía su mejor esfuerzo tomando atajos y sorteando varios obstáculos, pero la diferencia era tan sólo de minutos. Sin embargo las Winx platicaban y reían como chiquillas, haciendo que sus hijos, aburridos de los juegos y la televisión, rieran como nunca por las locuras que ellas decían. Incluso los más reservados insinuarion una sonrisa cuando Stella comenzó a hacer muecas y malabares imitando a su tía abuela.
-¿Recuerdan – dijo Musa cuando por fin pudo recuperar el aliento – cuando Kiko pudo hablar? Y soltó unas cuantas palabrotas – hizo una mueca al recordar el arsenal de maldiciones que el pequeño animal había soltado. Un grande y gordo conejo azulado las observaba desde un cojín, el pequeño Kiko, quien se aparecía cuando se le daba la gana.
-Oh, yo recuerdo cuando Faragonda se convirtió en árbol – comentó Stella. - ¡Fue realmente gracioso! Lástima que no tomé una foto. Habría sido un genial recuerdo.
-¡Stella! ¡Ten mas respeto por los muertos! - exclamó Layla en tono furioso.
Hubo un silencio general en la nave, tan doloroso e impregnado de recuerdos que incluso la temperatura pareció descender. Las Winx recordaron a Faragonda. Su maestra, su directora, aquella que les había enseñado todo. Su amiga. Sin Faragonda, jamás habrían llegado a donde estaban. Ella siempre había confiado en ellas, había visto su propia luz mucho antes que ellas mismas. Para Bloom era gracias a Faragonda que había logrado volver a ver a Domino, convertirse en hada, incluso rescatar a sus padres. Ahora se había ido. Iman, su sobrina, había tomado su lugar. Pero no estaba a la altura. Nadie lo estaría jamás.
-Bueno – murmuró Flora, incómoda. Ella siempre había detestado la muerte. La leucemia de Miele había sido como un infierno para ella, Bloom sentía escalofríos al recordarlo. - Creo que fue gracioso cuando Stella le dijo a Roxy que ella jamás podría ser un hada y Roxy lo pronunció en su discurso cuando obtuvo el Enchantix.
Stella se sonrojó violentamente, y estaba a punto de protestar cuando Tecna la interrumpió.
-O cuando quemaste mi cabello intentando rizarlo.
-¡Y aquella vez que quemó toda nuestra ropa para que la acompañáramos de compras! - intervino Bloom.
-Incluso las reinas cometen errores – replicó Stella, muy digna.
Bloom recargó la cabeza en el asiento, sonriendo como si alguien le estirara la comisura de los labios, estallando en carcajadas cada cinco segundos. Cada una tenia una cualidad que hacia el grupo mejor, eran como un rompecabezas que no estaba completo si había una pieza faltante o mal puesta. Los años de su amistad se habían escapado como el viento. Un día iban a Alfea, preocupándose por aprobar Pociones, y al siguiente tenían un mundo que cuidar, esposo e hijos. Bloom pensó en Roxy casi enseguida. Jamás había hablado de novios, excepto de Manuel, aquel estúpido especialista que le había roto el corazón. Y de qué manera. Bloom entendía que Roxy no quisiera tener nada que ver con chicos. Además, aún era demasiado joven. Y buena. Y hermosa. Encontraría a alguien.
La graduación se celebraba en una playa de Magix. Hicieron una parada en Alfea para descansar y contemplar como estaba su antigua escuela, después de tantos años. Ninguna lo dijo, pero todas sintieron un extraño ataque de nostalgia melodramática. La escuela lucía exactamente igual, sólo que vacía; todas las hadas estaban en la graduación.
-¿Saben? Estoy cansada – informó Tecna sobándose la sien con la yema de los dedos. - Ya sé que no se puede hacer así como así y nos toma mucha energía y todo, pero... Deberíamos teletransportarnos.
Pese a que sabían que usar tanta energía – llevarían a los niños, a sus esposos y a ellas mismas, no era fácil – era peligroso, todas estuvieron de acuerdo. La gran comitiva hizo un círculo, y justo cuando estaban por teletransportarse, Stella empezó a chillar.
-¡¡Alto!! ¡¡Nadie se mueva!!
-¡Stella! - Musa protestó, fastidiada. - Yo tengo tu bolso.
-¡¡No!! - exclamó la rubia dando un pisotón. - ¡Miren nuestra ropa! - señaló las vestimentas civiles de todos, incluidos los hombres y chicos. Bloom tuvo que admitir que tenía razón. Era poco elegante. - ¡No podemos llegar así! Es hora de... ¡un cambio de look!
Chasqueó los dedos y unos lazos brillantes y transparentes envolvían a todos. Un cosquilleo recorrió a Bloom mientras sentía la nueva tela posarse sobre su piel. Siempre había envidiado esa mágica habilidad de Stella, amaba cómo ella podía diseñar todo un nuevo atuendo en cuestión de segundos.
Cuando miraron a su regazo y a su alrededor, las Winx soltaron exclamaciones de admiración y elogios para Stella, quien además de vestirlas había hecho el esfuerzo de teletransportarlos a todos al lugar de la celebración. Traían vestidos vaporosos, cortos y cómodos de distintos cuellos y colores. Bloom podía sentir el traje de baño justo debajo del ligero vestido. Sonrió al subir las manos a su cabello y palpar el recogido veraniego hecho por la magia de su mejor amiga. Todas se veían distintas, incluso Daphne lucía atractiva con el holgado camisón blanco. O al menos eso creía Bloom; Thoren, quien besaba a su hermana, le tapaba un poco la vista.

Los chicos usaban camisas y pantalones cortos, y sus hijos e hijas también usaban ropas cómodas. Un par de bolsas con refresco, bloqueador, toallas, botanas y todo lo necesario para pasarla bomba se materializaron frente a ellas.
Bueno, allá vamos, pensó Bloom sonriendo.
Entonces, tan seguras y elegantes como siempre, el Winx Club, con sus acompañantes, llegaron a la Playa del Sol, un bello castillo junto al mar, donde era la fiesta. La brisa soplaba fresca y relajante, y la música fuerte aún no comenzaba. Entre saludo y saludo, por fin llegaron hacia la razón principal de su asistencia a la graduación.
Roxy caminó hacia ellas con paso algo saltarín y vacilante. Estaba mojada de pies a cabeza, su cabello rosa mexicano parecía de un rojo llamativo. Traía puesto un bikini violeta sobre su pálida piel que dejaba vislumbrar su espectacular figura. Timmy enrojeció y Tecna le echó una mirada, rabiosa.
-¡Hey!- saludó mientras abrazaba a todas. Le hizo un gesto a los pequeños y de forma no tan femenina, chocó los puños con los jóvenes. -¿Cómo han estado? ¡Las he extrañado tanto!
Transcurrieron unos minutos de alegre conversación. Roxy era la clase de chica con la que podías dejar de verte por cinco años y aún así, al reencontrarse, sería como si nada hubiera cambiado. Ella tenía unos modos fáciles y relajados, y le gustaba reírse de todo.
De pronto, Roxy se dio la vuelta y comenzó a chillarle algo a una rubia que... golpeaba a alguien con una olla en la cabeza. Todos dieron un respingo y se pusieron tensos cuando la rubia se les acercó, aún con la olla en la mano.
-Ehm... Ella es... Athena.
Roxy sonrió como si de ese modo pudiera borrar la expresión amargada de la otra. Su vestido – rosa, de volantes – parecía desentonar con sus ojos oscuros y sus tatuajes. Era guapa, pero parecía mirar todo como si planeara su destrucción. Les hizo un gesto seco con la cabeza – que ellos correspondieron a medias -, y se llevó a Roxy por el codo.
-¡¡Nos vemos luego!! - vociferó la muchacha sacudiendo la mano.


Bloom no pudo explicar como, pero a lo largo de toda la fiesta, a pesar de que Roxy y Athena pasaban todo su tiempo juntas discutiendo y peleando – o sea, literalmente peleando, a golpes y todo - sintió una energía muy poderosa alrededor de ellas. Era difícil de explicar. Era como un aura luminosa y electrizante que tenía un efecto revitalizador en lo que las rodeaba. Le dio alegría ver a ese par de amigas, y le recordó a Stella. Ella siempre habia apoyado a Bloom. La había aconsejado, alegrado y acompañado. Sin duda era una mejor amiga ejemplar.
Durante la ceremonia, Roxy, Athena, y otra docena de muchachas pasaron al frente y cada una leyó una parte del discurso. Stella alegaba que estaba a punto de entrar en estado de hibernación, pero Bloom escuchaba atenta y conmovida. Ella recordaba lo que se sentía estar en esa tarima, el orgullo de haber servido a una causa mayor.
Cuando el discurso acabó, Bloom se acercó a hablar con Roxy. La encontró charlando animadamente con un chico alto y delgado de pelo negro y penetrantes ojos azules. Bloom aminoró el paso, tratando de captar algo de aquella interesante conversación.
-Estuviste... -dijo el chico dejando la frase en el aire.
-Gracias – respondió Roxy, pero en su voz había un tono herido.
-¿Por qué nunca me dejas terminar lo que quiero decirte?
-Si acabaras las frases no te interrumpiría.
-Pero lo haces – insistió el chico. - Cada vez que estoy a punto de decirte lo preciosa que te ves, o lo graciosa que eres, o... - dejó de hablar, se dio la vuelta y comenzó a andar. - Olvídalo, no importa.
Roxy dio un gruñido de furia, y fue entonces cuando vio a Bloom. Caminó hacia ella sonriendo. Fue entonces cuando Bloom se dio cuenta de que aquella sonrisa no siempre reflejaba la felicidad de su dueña.
-¿Quién era ese chico? - preguntó dándole un codazo cariñoso.
-Ah, él. Se llama Alec.
-¿Y... quién es?
-Un imbécil – contestó Roxy haciendo una mueca.
-¿A qué te refieres? - preguntó Bloom, pensando en como hacía un par de horas había supuesto que Roxy no tenía a nadie.
-Me refiero a que es incapaz de tomar una decisión.
Bloom dejó de intentar averiguar. Ya lo sabría a su tiempo. Dejó a Roxy ahí, y se dispuso a observar la competencia de poderes.
La competencia fue magnífica, cautivante. Mágica, pensaba Bloom con ironía. Las hadas se movían con gracia y ligereza, y sus ataques eran apenas unas pocas chispas. Las Winx habrían esperado ver a Athena y a Roxy, pero de repente habían desaparecido sin despedirse.
-Un gesto grosero – afirmó Layla, quien nunca se había llevado muy bien con Roxy.
Bloom miró a su alrededor. En realidad, le parecía que habían menos chicos, como si se hubieran preparado para irse simultáneamente. Se encogió de hombros. Aún había mucha gente, y la noche era joven. Además, la parte más esperada estaba por comenzar.
La fiesta.
Todos avanzaron automáticamente a la pista de baile. El disc jockey era un amateur, y no sabía bien como aumentar el ritmo. Por suerte, Musa tomó el control y la música vibrante, chispeante, fue difícil de ignorar. Los cuerpos se movían como resortes, el sudor y la agilidad inundaban el aire.
Un rato después, Musa dio play a una lista de reproducción, y la musica se volvió mas lenta y romántica. Las parejas se acercaron tímidamente a la pista, tomadas de las manos.
Bloom y Sky no lo dudaron, ambos entraron a la pista y comenzaron a bailar al ritmo de la musica, mientras Fara los observaba, sentada y feliz. Bloom vio a las parejitas jóvenes, inexpertas y algo torpes, con todo un mundo por descubrir, y pensó que, hasta hace poco, ella y Sky eran así. Las Winx y sus chicos los imitaron y entraron a la pista también.
Bloom era tan feliz con Sky. Estaba completa. Recordaba los viejos tiempos como si hubieran sido ayer. Todas las pruebas que habían pasado, y como ambos habían madurado poco a poco. Y ahora, a pesar de que ambos eran reyes, de todas las responsabilidades que los abrumaban, su amor seguía creciendo. Y como le dijo Sky el día de la boda, en el balcón - “Y continuará hasta el fin de la eternidad. No importa lo que pase, nada ni nadie romperá mi amor por ti. Yo no existiré, tú no existirás. Se derrumbará la tierra y se acabará el mundo. Pero si algo he aprendido a tu lado, Bloom, es que el amor no tiene límites. No tiene principio ni fin.”
Como si un relámpago la atravesara, Bloom comenzó a temblar y se estremeció. Justo como cuando le pasaba antes de una visión. "Oh, no" pensó. "Por favor, ahora no". Pero las piernas le temblaban y se sentía mareada y débil. Ésta visión era mas fuerte que nunca. Ahora veía claramente a Icy frente a ella, pisando los cadáveres de su familia... Trató de resistir, de pelear, pero esta vez no aguantó.
Se desvaneció como si le hubieran arrebatado el alma.

2 comentarios:

Anónimo at: 29 de enero de 2014, 21:00 dijo...

Genial!
Pobre Bloom, Muy interesante tu nove!
FloraFlower

AvatarRoxy at: 8 de febrero de 2014, 2:37 dijo...

Gracias!

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