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El Pasado Perdido: Capítulo 10. Arrepentida

25/8/14
Arrepentida

-¿Se puede saber qué estás haciendo aquí? ¿Y por qué lloras?- pregunté.

- ¿Qué…? ¿Por qué…?- sollozó Daphne.

-¿Daphne? ¿Estás bien?- Daphne no me contestó, solo prosiguió:

-No logro entender… ¿Por qué…?-

-¡Daphne! ¿¡Qué te ocurre?!- dije impacientemente.

-Todo… Todo comenzó…-

2 horas antes…

-¡Hey, Daphne! ¿Qué tal la fiesta?- le preguntó Stella.
-¡Genial! Muy divertida. ¡Cantasteis genial en el escenario!- contestó bebiendo de su copa apoyando una mano en la mesa del bufé.- ¿En serio que lo hicimos bien? Menos mal, ¡porque creí haber desafinado!- rió Stella. Daphne se rió también.- No, lo habéis hecho genial.

Daphne se acercó más a Stella:
-¿Puedes acompañarme un segundo?- preguntó Daphne, aprovechó que yo no estaba, que estaba hablando con las Winx.- Claro.- respondió Stella amablemente. Se fueron a un pasillo muy oscuro.

-¿Por qué aquí? No soporto la oscuridad, me debilita…- titubeó Stella.
-¿Por qué Aurora está evitándome? ¿Tal vez tú sabes algo?- contestó Daphne maléficamente.
-¿Qué? ¿Cómo lo voy a saber? En todo caso se lo diría a Bloom, es su hermana.- contestó Stella nerviosa.
-Yo también soy su hermana, ¿y cómo es que no me ha contado nada?- hubo unos segundos de silencio incómodo.- Sé que tu sabes algo, Stella.- contestó.- ¿No me lo vas a decir?- prosiguió Daphne.
-¿¡Para qué necesitas saberlo?! ¡¡No es de tu incumbencia!!- gritó Stella.- Hubo de nuevo unos segundos de silencio incómodo, que ponían nerviosa a Stella.
-Oh, bueno, vale.- contestó Daphne. Chasqueó sus dedos y apareció una barrera alrededor de Stella.- Esto es por no decírmelo. Pues sí que necesito saberlo, ¿sabes?- contestó maléficamente.
-¡Suéltame! ¡No puedo soportar la oscuridad!- contestó Stella debilmente. Daphne sltó una risa maléfica y salió del pasillo, dejando sola y débil a Stella.

(Fin del flashback)


-¿¡Que hiciste qué?!- contesté.- ¡Stella!-
-¿Qué hice, Aurora? ¿En qué me he convertido?- titubeó Daphne. Yo me fui corriendo a por Stella, intentando averiguar cuál era aquel pasillo tan oscuro. Recordé un pasillo oscuro que tiene un pasadizo secreto para emergencias, y como pude deducir, allí estaba.

 Encendí un fuego y conseguí que se despertara.
-A… ¿Aurora?- murmuró.- Si, soy yo.- contesté. Consiguió levantarse y titubeó:
-Daphne…-
-Lo sé.- contesté.- Ha sido un error. Me lo contó todo.-
-N… No quise decirle nada de tus pesadillas.-
-No pasa nada, descansa.- le aconsejé, y ella asintió, yéndose a su habitación.

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Me recosté en la pared, apoyé la cabeza en ella, y suspiré, mirando al techo. Oí como cerraron la gran puerta, se acabó la fiesta, el silencio consumió todo el enorme castillo, convirtiéndolo en millones de ladrillos sin ruido alguno. Por un momento en mis últimos meses hubo un momento de paz y tranquilidad, y por suerte, nadie estuvo ahí para estropearlo todo.Yo cerré los ojos y me consumí en el mundo de la tranquilidad.






















Pasó 1 día, pasaron 2 días, pasó 1 semana. Y seguí sin hablar a Daphne, ni ella me habló a mi. Nos cruzábamos todos los días. Por la mañana, por la tarde, por la noche, al acostarnos, y ni un ‘’hola’’

A la hora de comer, había un silencio absoluto. No sabíamos de qué hablar, no queríamos ni tener que hablar de lo sucedido. No creí que Daphne fuera capaz de hacer semejante cosa, pero luego la vi llorando, así que se arrepintió… Pero ella sigue con sus planes malvados, como si algo en su interior le impidiera hacer esas locuras. Pero tenía que encontrar la solución, antes de que fuera demasiado tarde.

-Oye, Aurora… ¿Por qué no hablas con Daphne? Puedes ir a su dormitorio.- me aconsejó mi padre.
-No, gracias.- contesté, sin apartar la vista del plato.
-Hija, llevas 1 semana sin hablar con ella, al menos podríais hablar de lo sucedido y arregarlo.- me dijo esta vez mi padre. No sabía como decirles sin enfadar a nadie -ni a mí- ‘No quiero, ¿podríais dejar de hablar siempre de todo esto?’
-Ya he dicho que no quiero, papá.- contesté.
-A ver, hija, ¿y por qué no? Es tu hermana.- me dijo de nuevo mi padre, soltando el tenedor.

-¡Pues porque no quiero, papá!- grité levantándome bruscamente de la silla, haciendo caer mis cubiertos.-¡Necesito un solo día en el que no tenga que pensar en eso! Tú no sabes cómo lo estoy pasando, papá. ¡No lo sabéis!- y dicho esto salí del comedor, cerrando de un portazo.
-Oritel, a nuestra hija le pasa algo, y tenemos que saberlo antes de que sea tarde.- se preocupó Marion.
-Lo sé, cariño, pero no podemos hacer nada. Creo que esto es entre Daphne y ella.-
-Recuerda que hace días que tampoco habla con Bloom ni sale de paseo con las Winx, ni nada.- recordó Marion.
-En fin.- suspiró Oritel.- Creo que no podemos hacer nada al respecto, cariño. Tiene que resolverlo ella sola. Lo conseguirá.- dijo Oritel tras mirar la puerta, con una mirada preocupada.

Yo suspiré, recostada en la pared, cuando oí que me llamaban al teléfono móvil.
-¿Sí?- pregunté.
-¿Aurora?- contestó una voz masculina.
-¡Marc! ¡Hola! ¿Qué tal?- contesté alegre.
-Nada, aquí… Oye,te gustaría que quedaramos hoy para, no sé… ¿Tomar algo?- me propuso.
-Ehm… ¡Claro! Estaré encantada de ir.- contesté feliz.
-¡Perfecto! Te recogeré hoy a las 20:00, ¿de acuerdo?-
-Vale. Adiós Marc.- colgué el teléfono. Me fui a mi dormitorio y:

-¡OMG, no tengo qué ponerme!- De repente apareció Stella abriendo la puerta bruscamente.
-¿¡Cómo que no tienes ropa que ponerte?! Espera, ¿para qué es?- preguntó.
-Marc me ha pedido que si podíamos ir a tomar algo.- dije soltando una pequeña carcajada.
-¡Oh, oh, esto es serio! ¡Hay que ir de compras!- contestó Stella impacientemente.
-¿De compras? ¡Stella, son las 18:30, no da tiempo!-
-¡Sí que da tiempo, tú confía en mí!- me cogió de la mano rápidamente y en 2 segundos aparecimos en el centro comercial de Magix. 

Pasamos por todas las tiendas de Magix, y al parecer no fui la única que se compró ropa…
-Stella, ¿y por qué tengo que llevar yo tus 10 bolsas?- pregunté mientras veía a Stella viéndose las uñas.
-Ah, Aurora, tengo que cuidar mis uñas. No puedo permitir que se rompan.-
-Ah, pues que se rompan las mías. ¡¡Coge tus bolsas!!- contesté, dándole sus bolsas en el suelo, mientras seguía caminando adelante con mis bolsas. Miraba asombrada los escaparates de cada tienda, cada prenda era hermosa, no sabía cuál comprar, no sabía cuál usar para la cita. Miré mi reloj, las 19:30.

-¡Oh, no, no llego!- Ya tenía mis zapatos y complementos, pero no tenía vestidos, ni camisetas a juego con jeans, ¡nada! Acelerando el paso, vi una tienda con un conjunto que me enamoró. Entré y encontré en una columna el conjunto del escaparate, pude ver por la ventana a Stella contemplando los escaparates -como lo hizo con todos-.

Llegué al mostrador y la chica me atendió enseguida, metiendo las prendas en la bolsa y entregándomela. Vi como recibía a todas las clientas con una gran sonrisa, cosa que tenía ausente, una sonrisa. Aunque fuera a tener una cita con Marc, algo oscuro en mi corazón permanecía inquieto en mi interior. Esa oscuridad era Daphne. No paraba de pensar en ella. En la conversación con mis padres en la hora de comer. Aquel silencio incómodo. 

Aquel sentimiento profundo que ocultar a todo el mundo. Eso me incomodaba, no me dejaba vivir.
-¡Aurora!- me llamó Stella que iba detrás de mí.- ¡Que son las 19:50!-
-¡¿Qué?!- miré el reloj, tenía razón.- ¡¡No voy a llegar a tiempo!!- Stella me alcanzó y me agarró enseguida del brazo, chasqueando sus dedos y apareciendo en mi dormitorio.
-¡Corre!- me dijo sacando mi ropa de las bolsas. Yo me cambié enseguida de ropa.
-Y bien… ¿Cómo voy?- le pregunté a Stella.
-¡Preciosa!- dijo levantándose de la cama y dándome un abrazo.- Marc se quedará embobado.

Fan-art de Alys_NatmixClub


-Ahora vuelvo.- dije saliendo de la habitación, llamando en la puerta de la habitación de al lado.

-¿Daphne?- pregunté abriendo lentamente la puerta de la oscura habitación. Daphne se encontraba al lado contrario a la puerta, en la cama, contemplando el atardecer de Domino. Yo me senté junto a ella.
-Daphne…- murmuré.
-No digas nada. Crees que soy una mala hermana por no hablarte y por haberle hecho eso a Stella, ¿estoy en lo cierto?- murmuró contemplando la hermosa vista que se contemplaba tras la ventana abierta, con las cortinas blancas y finas moviéndose levemente por el dulce movimiento del aire.
-Todo lo contrario, yo soy la mala hermana.- fue lo único que dije. Ella me miró.

-¿Vas a algún sitio?-
-Ah, si. Voy a tomar algo con Marc.- contesté.
-Vas muy guapa.- contestó ésta con una sonrisa.
-Gracias.- le contesté con otra sonrisa. Oí el timbre resonante del palacio.
-Ya está aquí.- me dijo Daphne, mirando de nuevo la ventana.
-Sí. Bueno, ehm… Adiós…- dije levantándome del suelo y dejando a Daphne. Bajé las escaleras y abrí la puerta, me encontré a Marc.
-Hola.- me saludó mirándome de arriba abajo.- Vas hermosa.-
-Gracias.- dije con un tono tímido.- ¿Nos vamos?-


-Claro.- dijo agarrándome de la mano, cerrando la puerta. Pasamos por el gran jardín, y a lo alto pude ver a Daphne asomada en su balcón, con una sonrisa en su rostro. Yo también sonreí. 

Por un momento, pude ver la Daphne de antes, la Daphne feliz, la Daphne sonriente. La hermana que una vez conocí, y que no cambió nunca. La hermana que siempre fue fiel. ¿Pero… Y ahora? 

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