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Innumerevoli Lacrime: Una Promesa Rota | Cap. 1, Pt. 3: Recuerdos...

20/3/14

Pero lo que importa es que conseguí ubicar el castillo de Domino. Recuerdo que yo sólo estaba merodeando por el campo desértico y me topé con rocas detruidas, que habían formado parte de la estructura de una gran pared. Parecía que las rocas habían caído de forma que yo pudiera encontrar el camino hacia el campo de batalla. Me demoré en llegar hasta ahí por lo menos media hora. Cuando finalmente llegué a mi destino, me encontré con un gran reino destruido. El pasto gris estaba totalmente quemado y a lo largo del lugar habían algunos huesos y armas esparcidos por todos partes. También había manchas de sangre ya secas. Pero lo más horrible era ver aquel castillo ahora destruido, que hace tiempo se había levantado orgulloso contra el cielo. Las paredes estaban quebradas y rotas en mil pedazos, cenizas y polvo en el suelo, pero ningún alma viva se encontraba cerca... Mas que la mía.
     Desde entonces siempre visité aquel lugar, siempre observando el lugar con tristeza y sentándome sobre una de las columnas destruidas, para luego pensar. No lloraba, ni gritaba, ni hablaba con personas que no estaban ahí; yo simplemenete visita el castillo para pensar y aclarar mi mente. Suspiraba, veía mi alrededor, pensaba en aquellos tiempos donde todo estaba iluminado y la gente caminaba y conversaba alegre, y trataba de pensar que aquella versión era la únicas que era real, pero no lograba convencerme. Sé que mis amigas no hubieran creído este un buen lugar para pensar, pero para mi lo era y de alguna forma me recordaba el verdadero motivo por el que estaba viva: para encontrar la manera de hacer volver la paz y alegría, tal como mi madre, a sus dieciséis años, cuando descubrió que era un hada y también la princesa de Domino, salvando a su reino y familia del  oscuro encantamiento de las brujas ancestrales.
     Y hoy era un día como cualquier otro, visitando el campo desértico, y pensando que todo era un sueño. El cielo era gris y era cerca del anochecer. Yo ya había explorado todo el castillo, en un intento fallido de querer encontrara gente que hubiera sobrevivido la guerra, pero ahora tenía ese presentimiento de que esta vez iba a encontrar algo diferente. Así que atravesé el arco desgastado que indicaba la entrada al castillo y caminé por todos los rincones del lugar. La noche avanzó y hasta ahora seguía buscando algo que no sabía que era. Era muy confuso saber cuando una puerta era una puerta y no un montón de escombros acumulados que al parecer indicaban una entrada. El tiempo pasó, hasta que finalmente encontré aquel salón que en el fondo había querido visitar: la piscina.
     Realmente no era una piscina donde la gente podía ir a nadar y divertirse, era en realidad un gran círculo amplio que al principio, creo, había servido como una clase de pecera enorme. Pero según he oído, cuando Daphne, la hermana de mi madre, aún estaba aparentemente “muerta” (porque después revivió, pero no sé la razón exacta de cómo lo hizo), vivía en aquella piscina, y aparecía cuando mi madre quería hablar con ella. Pero ya no más.
     Pero después de tantos años dentro de un castillo destruido, la piscina aún contenía agua, y estaba totalmente limpia. Sin polvo. Había visitado aquella habitación muchas veces, pero para ser sinceros, nunca había pensado en aquel detalle: el hecho de que el agua aún estaba intacta. Claro, lo ví con mis propios ojos la primera vez, y me impresioné, pero nunca le dediqué demasiado tiempo para pensar acerca del tema.
     Bueno, tal vez su hora había llegado.
     -Este lugar... Definitivamente es mágico- dije. Pensé en Daphne, y me pregunté si ella podría estar descansando allá abajo, convertida en fantasma. Una esperanza creció en mí, y empece a creer que ella en realidad estaba dentro del lago, en forma de fantasma, tal como mi madre me había contado-. Pero he oído tan poco de ti, tía –murmuré. Y era la verdad. Nunca supe que mi madre tenía una hermana hasta que la encontré por mí misma. Al parecer ellas habían tenido un conflicto y se habían separado. Nunca supe demasiado acerca de aquella historia. Traté de hacer que se reconfrontaran pero solo empeoré las cosas, y más que antes. Mi madre me obligó a alejarme de Daphne. Y yo le obedecí, cuando bien pude hacer algo al respecto. Pero tenía miedo. Mucho, mucho miedo. ¿Qué podía hacer contra la poseedora de la Llama del Dragón, mi madre? Nunca la había visto tan furiosa, y estaba segura de que ella podía quemar un bosque entero facilmente, si quería. Y al parecer ella lo había hecho en el pasado.
      Ah, pero qué familia.
     Caminé alrededor de la piscina, esperando a que algo pasara. Traté de recordar algún hechizo que mi tía me hubiera enseñado. O Musa o Tecna, pero nada vino a mi mente para destruir aquel silencio.
     Finalmente me rendí y me senté al borde de la piscina. Pronto me empece a sentir un tanto avergonzada, ¿qué hubiera pasado si alguien me hubiera visto? Esperé y esperé, pero no vi ninguna señal que avisara la entrada de Ruwá. -¿Cuál es el punto? –me dije a mí misma- ¿Si nunca vas a volver? –Hundí mi cabeza entre mis rodillas y dejé el tiempo pasar.
     Cuando finalmente levanté la cabeza descubrí que me había quedado dormida. La sala estaba oscura, pero aún así podía ver lo que se encontraba a mi alrededor. Pero lo primero que hice fue llevarme la mano al pecho para tocar aquella cosa que llevaba alrededor de mi cuello, que bien me había molestado en mis sueños. Agarré el pendiente en forma de corazón y lo miré para luego quedarme muda. El corazón brillaba, y en medio de la oscuridad, parecía como la única luz que enseñaba el buen camino. Al principio creí que solo era una simple ilusión, porque el color original era plata y aún a la luz del día podía brillar gracias a los rayos del sol. Pero finalmente me tuve que convencer de que en realidad estaba brillando como la luna, lo quisiera creer o no.
     -¿Por qué... Qué eres? –murmuré, sabiendo de que nadie me respondería. A decir verdad, estaba demasiado calmada como para ser mi primera vez viendo algo “mágico” pasar frente a mis ojos, y que no fuera magia mía. Claro, encontrar las ruinas de Domino sí que fue un milagro pero esto... Esto era raro, y no había visto esta clase de cosas pasar hace como siete años. O sea, tenía unos diecinueve años ahora mismo. Me paré y me fijé en el collar, esperando que cualquier cosa pasara, y así estar preparada. Pero otra vez. Nada pasó. El collar siguió brillando tal como las estrellas del cielo, pero nada más pasó. Yo lo toqué inconscientemente y la luz brilló más que antes, parecía nieve.
     -¿Qué eres? –repetí, esperando esta vez que alguien me respondiera. Puede que me llamen loca, pero oí una voz. Mis ojos se abrieron, sorprendida, y traté de descifrar que era lo que las voces apagadas me decían. Pero no pude, ya que se sentía como millones de personas susurrando la misma oración al mismo tiempo, pero tan bajo y tan rápido, que apenas podía entenderse. Me paseé por el salón otra vez, y me di cuenta de que a medida que me movía, las voces se volvían de susurros a gritos. Estaba asustada.
 
(Escuchar Mientras Leen)
     Tomé aquello como una indicación, como si aquello me dijera a donde ir. Rodeé la piscina y las voces cambiaron de tono y se volvieron casi gritos, pero aún sin poder entender lo que me decían. Supe que tenía que concentrarme, y rápido; ya que esto parecía una oportunidad única.
     -Ya, ya, cállense –les dije a las voces que solo podía escucharlas yo en mi cabeza. Pero ni eso funcionó para saber que decían. Suspiré, y me concentré enteramente en ellas-. ¿Qué es lo que dicen? –murmuré-. ¿Ah?
D... cu... sa... la... ra... elve... a
     -¿Qué? ¡No tiene sentido! –exclamé-. ¿¡Qué rayos intentan decirme!?
D... bre... asdo... vela... tira... vuelve... az
     -¿Cubre el asado, tira de la vela y vuelve el az? –dije, incrédula- ¿Algo así?
De... cubre... asado... vela... entira... devuelve... az...
     El mensaje no cobraba sentido, pero tenía que seguir concentrándome y escuchar las voces para revelar lo que me decían.
Descubre... pasado... vela la... entira... devuelve... paz
     Esta vez las cosas empezaban a cobrar sentido, solo me faltaban unas cuantas palabras más y todo se aclararía. Las voces ahora gritaban, y mi cabeza me empezaba a doler, tenía aún el collar en la mano y ahora brillaba  tanto que tenía que cerrar los ojos. Mi mano se veía blanca gracias a la luz. Empezaba a temer el poder que contenía el colllar, aquella joya que nunca imaginé fuera capaz de hacer todo esto. Sentía que me podía desmayar en cualquier momento, pero sabía que tenía que ser fuerte si quería saber que era lo que el mensaje decía... Si quería que todo volviera a la normalidad. Si quería volver a ver a mi madre otra vez.
Descubre el pasado; revela la mentira, devuelve la paz
     -Descubre el pasado... Revela la mentira... Devuelve la paz –murmuré lentamente mientras abría los ojos. El collar había dejado de brillar, y ahora se veía totalmente inofensivo. Me quedé callada y medité en aquellas palabras-. El pasado de mi familia... Claro, ¿por qué no? Después de todo ellos me han escondido a mi tía de mí... ¿Pero por qué?  Revela la mentira –temblé ligeramente al decir en voz alta aquella frase-, mi mentira... ¿Acaso algún día será revelada? ¿O se trata de otra? ...Devuelve la paz... Devuelve todo a la normalidad –pero además de mi voz que resonaba en las paredes, no había nada más que el silencio. Esperé oír alguna voz, pero esta vez nada pasó. Me sentí decepcionada, ya que esta era una oportunidad casi única-. Pero... ¿Qué tengo que hacer? –pregunté-. Descubre el pasado, revela la mentira, devuelve la paz. Ok, pero, ¿cómo? ¿Cómo se supone que haré eso? ¿Alguien me escucha? ¿Ruwá? ¡Alguien dígame que tengo que hacer! –me dejé llevar por la preocupación, y antes de que yo me diera cuenta de lo que estaba haciendo, oí un chapoteo; y el collar ya estaba hundiéndose dentro de la piscina. Cuando me di cuenta supe que ya era demasiado tarde y que sería imposible sacar el collar de ahí sin que yo me ahogara. A pesar de que no lo parezca, la profundidad de agua de aquella piscina era sorprendente. Me empece a desesperar. El collar había sido el único medio por el que había descubierto lo que tenía que hacer y ahora ya estaba hundido en la piscina.
     Sin pensarlo dos veces, salté y me zambullí dentro del agua. Pero cuando abrí los ojos descubrí que no estaba para nada dentro de la piscina. Tal vez si lo estaba, pero parecía que no había paredes, y sentí que estaba en el mar. Solo habían unos pocos peces dorados nadando por ahí, pero además de eso solo estaba yo y el agua. Jadeé y creí que se me había escapado el aire, pero me di cuenta de que podía respirar bajo el agua. Me sorprendí, y mi mente se volvió inmediatamente a aquel momento en el que yo desperté bajo el agua, hace ya muchos años.
     Al principio no me di cuenta, pero advertí que había pequeñas ráfagas de agua donde yo me encontraba, como un pez que nadaba veloz y dejaba unas pequeñas ondas o burbujas detrás de él. Muchas más ráfagas pasaron cerca de mí, pero no vi ningún pez nadar además de los dorados que ya mencione. Entonces pasó lo increíble. Una parte del agua se volvió más clara y brillante y se juntó para luego formar un pequeño torbellino. Yo sabía que eso no me haría ningún daño gracias a la larga distancia, pero me quedé asombrada al ver lo ocurrido. Poco a poco, lentamente, el torbllino fue tomando forma , formando brazos, pierna, un rostro y un cuerpo. Muy pronto pude ver una hermosa mujer frente a mi, un espíritu del agua llevando un largo vestido. Pero antes de que todo aquello pasara por mi cabeza, mis labios se movieron por sí solos y una nueva voz, aliviada y sorprendida al mismo tiempo, habló dentro de mí:
   -Ruwá.
   El espritu de agua sonrió, y poniendo su mano frente a mí, me mostró el collar que yo había arrojado a la piscina accidentalmente, en la palma de su mano.
   Y fue entonces cuando la verdadera magia empezó.
   Una luz rodeó mi cuerpo, como si fuera un ángel o hada de la luz. Parecía estrella del cielo hundiéndose bajo el agua. Me sorprendió, y mucho, pero mantuve la calma y no enloquecí. Puse mi mano frente a mi para ver cómo estaba pero lo único que vi fue un resplandor blanco que casi llegó a cegarme. Miré a la mujer acuática y ella aún seguía sonriendo, mirando con ojos serenos y tranquilos. De algún odo u otro, su presencia me tranquilizó, como un niño que deja de llorar cando encuentra a su madre, y sonreí yo también, pero aún insegura de lo que iba a pasarme.
Descubre el pasado; revela la mentira, devuelve la paz
      Pude oír aquellas palabras una vez más, y tratando de ver lo que pasaba a mi alrededor, descubrí que aquel espíritu de agua frente a mí había sido la única que había dicho eso.
   -¿Qué tengo que hacer? –murmuré, aunque algo en mí sentía que la respuesta no la iba a oír, no ahora.
   Todo mi alrededor se iluminó entonces. Parecía la nada, todo eran blanca y lleno de luz. Me sentí como en un sueño, como si finalmenete yo estuviera despertando de un simple sueño y ahora fuera a volver a la realidad. Sabía que nada de eso iba a pasar y que ahora estaba viviendo la única realidad existente, pero una parte de mí no quería ser convecida de ello. Y entendía por qué. Unas imágenes borrosas aparecieron frente a mí. Recuerdos y memorias del pasado. Las cosas fueron tomando forma y color, y pude ver muchas cosas que nunca supe que existían. Todas las criaturas, mundos y reinos de todo el universo. Todas las cosas que alguna vez mi madre había aprendido. Sentí como si yo estuviera desapareciendo, aún ahí, pero como si no perteneciera a aquella realidad. Ahora era el momento en que una nueva aventura comenzaba.
         Vi... A las Winx...

Y así; Shanelle perpetuó la memoria de una edad ahora desaparecida...

Ok, ya terminé la nueva versión del primer capi. Phew! Ahora sigue el doceavo capítulo. Doceavo... Doceavo... Doceavo Doctor! Jaja! Ok, ok, ya! Me calmo, me calmo, lo lamento xD
 


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